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Cuando yo estaba en la escuela superior (en la Edad de Bronce, yo creo) si oías a alguien decir "¿Que miras?" inmediatamente sabias que se le había "tirado el guante" a alguien. La persona retada tenia dos alternativas: de bajar su cabeza (supuestamente concediéndole la "victoria" al que preguntaba) o "tomar el guante", decirle una buena réplica (¡Es lo que me pregunto yo!) y, a veces echarse a pelear, si fuere necesario.
Yo siento una necesidad de hacerle esa misma pregunta. No porque tuve un día difícil o una vida agria, y busco con quien desquitarme, pero más porque es una pregunta que todos necesitamos hacernos. El Señor nos lleva en una jornada hacia una tierra prometida. Él nos ha hablado a través de nuestros líderes como también por personas que nos han visitado, aunque no tenían idea alguna de que esa promesa ya se nos había hecho. Es una tierra prometida porque Él nos lo prometió. Cuando Él sacó a los Israelitas de Egipto y los puso a caminar, Él no les entregó un mapa, unas direcciones escritas, alguna explicación, ni alguna idea de lo que les venia por delante. Él solo dijo, "Sígueme." Se entendió que Él era muy capaz, sólo y sin ayuda, de llevarlos a su destinación. ¿No era Él el mismo que les mostró sus credenciales en Su mano poderosa (Deuteronomio 5:15) a través de las diez plagas? Pero esa generación no logró entrar en Su descanso (Hebreos 3:16-19); su rebelión, o su duda (I Samuel 15:23) de la persona de Dios y Sus habilidades, efectivamente les cierro la puerta. Ellos oyeron de la tierra pero nunca pudieron verla, palparla, ni experimentarla. ¿Porque dudamos? "¿Habrá algo muy difícil para el Señor?" (Génesis 18:14)
¿Que miras?
Hace poco, oí unas noticias en la radio. Un hombre que tenía solo una pierna gateó en cuatro, no en tres, pies sobre el hielo para salvarles las vidas a tres nenas quienes habían caído por una hendidura a las aguas. Si él no hubiera hecho el esfuerzo, ¿encontraríamos alguien quien no lo excusara por causa de su invalidez? Pero él no miró a lo que él no podía hacer; mas bien miró lo que, sí, podía hacer. Dios se encargó del resto. En seguida me puse a pensar en Adán y Eva en el jardín de Edén. El Señor les había dado tanto en que se podrían gozar y que pudieran utilizar, pero les puso un limite. Ellos, luego, se enfocaron en lo único que no podían hacer en vez de en la generosidad inmensa de Dios. Y, en ese pensar los encontró la serpiente y muy simplemente alimentó el enfoque que tenían. El resto es una historia muy conocida, de ti, de mí, y de todos. Todo nos ha ido cuesta abajo desde entonces. ¿Debiéramos estancarnos en no puedo o no quiero y así inutilizar el deseo y el plan de Dios para nuestras vidas? O, ¿nos deleitaremos "en el Señor y Él [nos] dará el deseo de [nuestros] corazón[es]?" (Salmos 37:4). Desatémonos ya de la negatividad tomemos el paso de la fe, fijándonos en lo que es posible, y caminemos en esa verdad, creyendo en Su Palabra y en Su Gran Poder.
¿Que miras?
La actitud de Israel fue tal que no podían levantar sus cabezas para ver que su redención se les acercaba (Lucas 21:28), por consecuencia, su visión fue obstaculizado por la mera circunstancia, cosa pasajera. Servimos a un Dios quien camina sobre las aguas, y quien vuela sobre las alas del viento (II Samuel 22:11). Miremos la respuesta de Dios al grito de David en II Samuel 22:7-20:
7 En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios; El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó a sus oídos. 8 La tierra fue conmovida, y tembló, Y se conmovieron los cimientos de los cielos; Se estremecieron, porque se indignó él. 9 Humo subió de su nariz, Y de su boca fuego consumidor; Carbones fueron por él encendidos. 10 E inclinó los cielos (los pisó al levantarse de Su trono), y descendió; Y había tinieblas debajo de sus pies. 11 Y cabalgó sobre un querubín, y voló; Voló sobre las alas del viento. 12 Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí; Oscuridad de aguas y densas nubes. 13 Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes. 14 Y tronó desde los cielos Jehová, Y el Altísimo dio su voz; 15 Envió sus saetas, y los dispersó; Y lanzó relámpagos, y los destruyó. 16 Entonces aparecieron los torrentes de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo; A la reprensión de Jehová, Por el soplo del aliento de su nariz. 17 Envió desde lo alto y me tomó; Me sacó de las muchas aguas. 18 Me libró de poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, Aunque eran más fuertes que yo. 19 Me asaltaron en el día de mi quebranto; Más Jehová fue mi apoyo, 20 Y me sacó a lugar espacioso;
Me libró, porque se agradó de mí.
-Reina Valera Revisada (mis propias palabras entre comillas)
Esto fue en respuesta a un grito de "socorro" al nivel personal, ¿cuanto más
moverá Él aun los mismos cielos para ayudarnos llevar a cabo Su misión—de salvar y discipular a muchas almas inútiles? Esta es Su visión, Su plan, Su mandamiento.
¿Que miras?
Llegó el momento que Dios afligió a los Israelitas (Números 21:4-8) con serpientes venenosas por causa de su negatividad y, por resultado, ¡empezaron a morir! Pero, con la aflicción, Él proveyó un modo de liberación. Le dijo a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y que la pusiera sobre un asta. El pueblo, aun en su dolor y en su sufrimiento, solo necesitaban mirarlo. Mira hacia Jesús, aun en tu duda (Marcos 9:24). Él da la vista al ciego; puede sanar tu visión problemática también. "Yo te aconsejo que de mi compres...colirio, para que veas" (Apocalipsis 3:18). Te costará algo pero ¡vale la pena!
¿Que miras?
Los doce espías (Números 13:1-33), cuando volvieron de la tierra de Canaan, habían cada uno experimentado la misma cosa. Fue la interpretación que los dividió. Diez se enfocaron en los gigantes que vieron en la tierra. Los otros dos, Caleb y Josué (Números 14:24), se enfocaron en la bendiciones grandes y hermosas que se encontraban allí. Ellos sabían sin duda que Dios podía concedérselos. Deja ya de enfocarte en los gigantes (deuda, falta de manos para la obra, trámites legales, etc.) de la tierra y enfócate en el Gigante a tu mano derecha. Él solo espera que pongamos nuestra fe y confianza en Él. ¿Como fue que David pudo vencer tan rotundamente a Goliat? "Jehová....me librará (I Samuel 17:37). En el encuentro entre ambos, no hubo una competición ni algo semejante. Goliat cayó "como una pana" a la primera pedrada.
¿Que miras?
¿No sabes que sirves a un Dios generoso y compasivo? "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá." (Mateo 7:7-8). Y, ¿como da? Con "medida buena, apretada, remecida y rebosando" (Lucas 6:38). Él dice que Él es nuestro Esposo (Óseas 2:19; II Corintios 11:2; Jeremías 31:32; Romanos 7:3, 4) y que nos ha amado con amor eterno. Como tal, Él nos protege y nos provee todas nuestras necesidades. No hay nada que hace sentir contento a mi esposo terrenal más que saber que su esposa y sus hijos visten bien, comen bien, tienen un buen techo sobre sus cabezas, etc. Es verdad que aunque, a la vez, lo hace ver bien al público, pero, más bien, es una expresión de su amor hacia nosotros. Nunca hay que dudar su amor por cuanto la evidencia de sus sacrificios esta siempre delante de mí. Por eso me ven caminando con un sentir de seguridad en nuestra relación y de confianza en su persona. Dios es glorificado cuando Él nos provee y reconocemos que es de Su mano. ¡Dadle la gloria! ¡Abre tus ojos a Quien da buenas dádivas! (Mateo 7:11) "Porque yo sé los pensamientos [específicos] que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin [especifico] que esperáis." (Jeremías 29:11) ¿No es Él grandioso? ¿No podemos simplemente confiar enteramente en la provisión del Señor en vez de apoyarnos en nuestro propio entendimiento? Después de todo, "En las manos de Dios los planes del rey son como un río: toman el curso que Dios quiere darles." (Proverbios 21:1) Y, "mía es la plata y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos." (Hageo 2:8) "La gloria postrera de esta casa [que pronto verán] será mayor que la primera ha dicho Jehová de los ejércitos." (Hageo 2:9) Esto ocurrirá por la forma en que Él obrará allí, he aquí, aun ahora.
Por lo tanto, no continuemos más a permitir que nuestras mentes y nuestros espíritus se resequen en ese terreno vacío y destructora de la negatividad y dela duda. "Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad..." (Hebreos 3:13) Dejemos de seguir envenenándonos con tales conversaciones. "Antes exhortaos [animémonos] los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy..." (Hebreos 3:13) Es mi propósito mantener mi vista en el Señor porque Él puede y quiere obrar GRANDEMENTE. Yo se en quien he creído.
¿¡¿Y TU?!?